Dalma Maradona creó junto a él los souvenirs de cerámica de su casamiento

La culpa de todo la tiene mamá. En qué momento no, los progenitores haciéndose responsables de los pasos y tropiezos de sus hijos. En el caso de Nicolás Pottery (treinta y cinco), a “mamá” María Rosa habría que hacerle, por lo menos, un monumento. Fue la que vio en sus tempranos 9 años talento artístico, lo anotó en un curso de porcelana y le dio las primeras herramientas a fin de que el día de hoy sea uno de los referentes de la alfarería en el salon de eventos belgrano de la ciudad de Buenos Aires.

Tanto es conque la semana pasada la cara de este vecino de Tigre empapeló los portales de noticias y chimentos cuando se publicaron las primeras –y prácticamente únicas– imágenes de la boda del año. Es que Dalma Maradona, pupila de asistencia prácticamente perfecta a los talleres de Nico sobre la Bahía de Nordelta, decidió hacer allá los trescientos souvenirs que recibieron los convidados a su casamiento con Andrés Caldarelli.

“El año pasado, a lo largo de una clase, Dalma me comentó que se casaba. Yo justo terminaba de diseñar una línea de vajilla nueva y había un cuenco en forma de corazón. Le dije: ‘¿Y si hacemos los souvenirs aquí, con tus manos?’. Aún no puedo pensar el impacto de todo esto”, cuenta Nicolás desde su espacio en Tigre, rodeado de hornos, tornos, esmaltes, pigmentos y engobes para realizar las piezas que los pupilos después se llevan a su casa.Con las manos en la arcilla, Dalma Maradona y Nicolás Pottery empiezan a darle forma a una de las piezas.

El proceso de estos souvenirs empezó torneando las piezas como un cuenco y después en forma de corazón. Se retocaron con herramientas y después de múltiples horneadas llegó el esmaltado en color natural –el mismo de la decoración de la fiesta– con los bordes en platino líquido, para darle un detalle de calidad por lo costoso del material. “Trabajamos todos, hasta se sumó su mamá Claudia, pues no llegábamos. En verdad los entregamos exactamente el mismo día de la fiesta”, revela el maestro.

Aparte de Dalma, otras conocidas como Eugenia Tobal, Brenda Gandini y la locutora Shumi Gauto se rindieron frente a la tentación de jugar a ser Demi Moore en la película Ghost. Entre sus 3 talleres –tiene otros 2 en Acassuso– suma quinientos pupilos. “Y desde el momento en que Dalma posteó la fotografía en Instagram, tenemos lista de espera”, se emociona este ceramista que aún no puede dar crédito a su historia.

Es lógico. Hace quince años se dedica a esto y lleva 6 desde el instante en que se animó a dar clases. Debió correr mucha agua y arcilla bajo el puente. “Yo fabricaba piezas de decoración en mi departamento, a puertas cerradas. Hacía todo a pedido y vendía. Mas fue durísimo. En el camino prácticamente me fundo, invertí todo cuanto tenía y lo acabé vendiendo en un puesto en el Mercado de Frutos de Tigre”, recuerda. Hasta el momento en que un día un usuario le sugirió dar clases.

Y entonces fue cuando Nicolás se dejó meditar su arte de forma comercial. “Son 2 cosas que deben complementar, sino más bien no marcha. Pasa que decirlo está mal visto”, considera.

De ahí que en torno a sus talleres armó una experiencia. En el espacio que lleva su nombre se puede aprender alfarería y gozar de ricos platos gastronómicos en la vajilla que mismo diseña. “A la gente le agrada estar aquí. Y como es todo vidriado ven de qué manera se llevan adelante las clases. Es un taller con un estilo industrial, reciclado y una impronta muy particular”, resalta.

La primera en advertir eso fue Tefi Russo, la atractiva chef del salon de fiestas de @Inutilisimas, que asimismo es vecina del Partido. “Vino al taller para aprender a hacer su vajilla y después subió la fotografía a su Instagram ¡con trescientos sesenta mil seguidores! Me explotó el celular con gente que se quería anotar. Tras eso no me dio la cara para cobrarle ninguna clase más”, recuerda.

Participará de una inusual prueba en Italia
Si bien se reconoce autodidacta, Nicolás Pottery asiste a seminarios y acostumbra a participar anualmente del Encuentro de Artesanos en Villa Gesell, al que asisten los ceramistas del país. Y el próximo agosto participará por vez primera de la Feria Mundial de Porcelana en la urbe de Faenza, al norte de Italia. Allá tiene depositadas muchas fichas por el hecho de que pretende representar a la Argentina en un especial concurso: “Torno con ojos vendados y hacer una pieza sin ver”, revela.