El murciano que maquilla a las estrellas

De Murcia a las estrellas. Así podría titularse la biografía de Iván Gómez si cualquier día alguien se resolviese a escribirla. Con apenas treinta y dos años, es maquillador oficial de Chanel España, trabaja para ediciones internacionales de reputadas publicaciones como Vogue o Harper’s Bazaar y se considera uno de los diez mejores maquilladores del mundo por la prensa especializada.

La meteórica carrera de Iván Gómez comenzó en una academia de peluqueria de distrito en Murcia, la misma a la que su madre asistía para cortarse el pelo. “Era un tanto incrédula y no estaba muy convencida. Con lo que al tiempo que estudiaba en la academia básica, yo trabajaba, a fin de que el peluquero valorara si era válido o bien no”, cuenta. En apenas un año, su trabajo se le quedó pequeño y decidió probar suerte con un curso de maquillaje… en Barcelona: “¿Sabes cuando uno ya ha probado algo que le gusta, y en el fondo sigues estando bien, pero en el corazón sientes que tu futuro no estará en Murcia? Cuando descubrí Barna, y lo que es la capacitación de maquillaje artístico, de caracterización y efectos especiales, descubrí un planeta nuevo”. Con lo que, con diecinueve años, se lió la manta a la cabeza y se plantó en la Urbe Condal. “Al principio era un tanto Martínez Soria recién llegado a Barna, no me enteraba de nada. Yo me quería comer el mundo, tenía muchas ganas, mas iba con los recursos justos”, afirma.

Nuevamente empezando en una peluquería de distrito, sus inquietudes le llevaron a trabajar de dependiente en una perfumería, donde, un día, recibió la llamada que supondría un punto de inflexión en la carrera de este joven murciano. “La directiva comercial de Chanel España en aquel momento, Lourdes Redondo, pregunta quién soy yo, porque me vio trabajar en el centro comercial. Y a las dos semanas recibí una llamada y me dicen que si me gustaría irme a Madrid. Imagínate yo, con 21 años, que me costaba llegar a fin de mes, por el hecho de que al final tenía un sueldo muy justo y Barcelona es una ciudad carísima. De pronto vi la luz. Estaba pletórico y contenta por el hecho de que una marca tan esencial como Chanel se hubiera fijado en mí”. Tras un duro proceso de selección, Iván pasa a ser uno de los veinte maquilladores que promocionan la marca por España. “De los veinte a los veinticinco es un proceso de aprendizaje para mí. Me formo con Chanel, trabajo con distintos productos y diferentes caras… Pero yo deseaba dedicarme a la moda, y a los 25 decidí renunciar a esa seguridad que me daba una nómina y emprender una carrera como maquillador”, cuenta.

No le resultaría fácil. Tras cinco años como maquillador comercial, esa etiqueta resultaba más un obstáculo que una ayuda. No obstante, tras estudiar un master en dirección comercial, el tesón y las ganas que caracterizan a este joven fueron suficientes para conseguir labrarse un futuro, no solo como maquillador, sino más bien asimismo como asesor de imagen, tanto personal para marcas. Hace apenas un año que Chanel retomó la relación laboral con Iván, nombrándole portavoz y maquillador oficial. Su nombre se ha hecho habitual en alfombras rojas, gacetas de tendencia, marcas y editoriales, maquillando a actrices de la talla de Maribel Verdú, Penélope Cruz, Macarena Gómez, Úrsula Corberó o Miriam Giovanelli. La vida de Iván Gómez no se semeja en nada a la de aquel adolescente que barría pelos en la peluquería de su barrio.

“Mi estilo de vida ha cambiado radicalmente. Viajo muchísimo. Cuando me preguntan que donde vivo siempre y en toda circunstancia digo que pago el alquiler en Madrid, mas no paso bastante tiempo ahí. Ahora he estado en Kenia, la semana que viene voy a Costa Rica, la siguiente me marcho a Tanzania…”, cuenta Iván. “Es un poco el pez que se muerde la cola, por el hecho de que parece que estás en el paraíso, pero no puedes disfrutarlo, y por otro lado añoras un tanto la habitual persona que tiene una vida tranquila y que puede hacerse el alimento en su casa. Eso sí, si pudiese, no lo cambiaría. El cómputo que hago es siempre y en toda circunstancia positivo”, concluye.

Amor a la tierra
Iván nos recibe en el ‘showroom’ de su amiga Juana Nicolás ubicado en el centro de Murcia, aprovechando una de sus visitas a la ciudad. “Me maravilla Murcia, soy un abanderado de Murcia, del murciano, de el alimento y de la playa”, afirma. “Amo muchísimo mi tierra y lógicamente mi gente. Al final lo que te hace venir es el amor de tu familia y de tu casa, mas me agrada mucho venir a Murcia. Y esa sensación, de cuando sé que vengo, justo el instante en el me estoy haciendo la maleta para venir, me vuelve orate. No hay ningún viaje que me despierte tanto por la parte interior como regresar a casa”.

De entre todos y cada uno de los títulos que podría adoptar Iván, el de embajador de la Zona de Murcia ocuparía uno de los puestos más señalados en la hipotética clasificación. Su amistad con actrices de prestigio nacional como Úrsula Corberó o Miriam Giovanelli (que llevó a esta última a ser Doña Sardina en dos mil dieciseis), a quienes invita a veranear en la Zona, y la consecuente conversión de las playas murcianas en escenarios de ‘posts’ de Instagram ponen la Región en el mapa. “Me he dado cuenta de que traer a mis amigas hace que Murcia adquiera un nombre y una visibilidad, aunque sea a nivel nacional, y eso me hace muchísima ilusión”, cuenta. “Y luego es que la gente viene y desvaría. A mí tampoco me agrada decirlo mucho por el hecho de que no deseo que se atesten las playas de turistas, por el hecho de que donde veraneo es muy tranquilo y estamos muy a gusto como estamos. Me gusta que la gente venga, pero que no se quede mucho. Que venga, lo visite, que hagan un poquito de gasto y que se vayan”, comenta con humor.

Las redes sociales también sirven al joven murciano para exponer su trabajo al mundo, e inclusive para no sentirse solo en sus largos viajes. “Mi Instagram es mi porfolio, donde yo comunico el trabajo que deseo y como quiero. Para mí es un canal de comunicación brutal donde yo puedo hacer un filtro y compartir cuál es mi identidad como maquillador”, cuenta. “Subo ‘selfies’ muy algunas veces, pero cuando estás por ejemplo en Kenia, a 4.000 kilómetros de tu casa, y estás solo, tus seguidores te asisten a sentir que estás un poco acompañado. Aunque estoy en proceso de desintoxicación”, reconoce.

Tendencias
El mundo del maquillaje vive un ‘boom’ en los últimos tiempos, merced a la capacidad de difusión de redes sociales y a la democratización de productos y herramientas. “El tema del culto al cuerpo y a estar guapo, a la belleza, está en auge cada vez más. Yo lo noto en que a la gente ahora le gusta consumir producto pero que parezca una belleza natural. La tendencia ahora, aunque haya colores, es abogar por texturas más suaves. Detecto que hay miedo a que se note que vamos maquillados”, examina Iván. Esta tendencia a su vez convive con una más marcada, de sombras metalizadas, “y ambas son muy válidas”, concluye. “Lo que marca la tendencia son los desfiles de tendencia, que son la ensaltación de los estilos, se emplean para crear un impacto en el consumidor. Eso es casi imposible trasladarlo a la gente de la calle, tanto de ropa como de maquillaje. Son ‘looks’ bastantes imposibles y con una connotación más artística. Lo que yo hago es convertir y fusionar lo que me afirma la tendencia con lo que tengo delante”, cuenta.

¿Y los hombres, se maquillan? “Por supuesto, trabajo mucho con hombres, pero parece que está estigmatizado. Al hombre parto más de la base de que es una cuestión de cuidado personal. Desde una buena higiene,el usar un buen gel, una buena crema, igual poner algún polvo ligero para que la piel no brille… Para mí es cuestión de respeto, no vas a ir a un photocall o bien una entrega de premios con la cara encendida como una bombilla”, sentencia Iván. El que los hombre se maquillen cualquier día al mismo nivel que las mujeres lo ve más díficil. “Igual algún actor o compañero le agrada hacerse la raya interior del ojo, mas no es lo más normal. Me encantaría que tuviésemos la libertad de hacer lo que nos apetezca, si eres mujer y te apetece no ir maquillada, que puedas hacerlo y si un hombre le apetece pintarse la sombra, que se la haga. Y que no lo juzguemos”, reflexiona. “Ahora hay un movimiento, sobre todo en la gente joven, que lleva por nombre ‘no gender’: no se sabe si es chaval o bien muchacha, y es bastante alucinante a nivel de imagen. Es una visión considerablemente más abierta, se ponen lo que les apetece y como les apetece”.

De juzgar y ser juzgado sabe mucho. El trabajo de Iván consiste en que actrices y modelos muestren su mejor cara, que se sientan bien consigo mismas y que puedan ejercer su trabajo de la mejor forma posible. “La gente no se da cuenta que cuando una actriz posa en un photocall para defender una película, se pone frente a los fotógrafos a fin de que la juzguen. Sabe que la van a criticar por el vestido, por si se ve más joven o más vieja”, demanda. “Las mujeres están juzgadas por una cuestión de imagen, y eso a la hora de trabajar se nota”. Otra presión muy diferente a la de los flashes es la de sentir que estás maquillando a una historia legendaria. “La primera vez que trabajé con Maribel Verdú o Penélope Cruz me tremían las pestañas. Y no solo por quién son, sino más bien por quienes las han maquillado. Son actrices de una talla muy, realmente fuerte, y han trabajado con los mejores. Eso hace que te sientas una hormiga”, cuenta.

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